Si me acompañas

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Solo la Misericordia, nos salvará. La escatología en los escritos de Francisco de Asís
de Luis E. Larra Lomas
si te apetece, me acompañas.

martes, 28 de febrero de 2017

Joaquin Costa con Peu de la Creu

Se llama Cedelina como su abuela que murió de pena cuando creía a su hijo muerto, de la Quinta del Biberón. Pero el hijo volvió y la madre ya no estaba. Lo cuidaron los nacionales, y por eso él siempre fue franquista, por agradecimiento más que por convicción. Y a ella, su hija, la llamó Cedelina como la abuela, como su madre a la que lloró y no pudo enterrar.

Cedelina me cuenta del colmado, el más antiguo del Raval, al menos, dice con la misma familia, 80 años, cuenta. Pero ahora no sabe, su marido murió, él sí tenía mano en el negocio, que lo había mamado de pequeño ya; que ahí donde ahora es almacén, hay cuatro habitaciones donde vivían, donde vivió su marido hasta los 8 años. Luego fue solo negocio, pero el año pasado murió, a nueve meses de cumplir los 65, y Cele que la d se volvió l no sabe cuando, escribe su nombre en un papel para que lo vea bien, que no tiene santa ni nada, que lo ha preguntado a algún cura y que por lo visto es nombre de flor. Cele ya está cansada, se le nublan los ojos y me señala la foto del marido que preside el colmado lleno de vinos, historia y turrones. Si su hijo se lo queda, bien. Sino lo traspasaran o no sabe bien.
Entra una vecina a comprar bombones, son muy buenos y solo por un euro, me dice la vecina, que así él, un él del que no cuenta más, mientras saborea el bombón no fuma y "mira, un poco mejor sí es", "aunque ahora va y le saldrá azúcar". Miro a Cele que me acaba de contar que su marido era diabético y que de eso murió. Pero ella sonríe y no le da más imprtancia al comentario de la vecina que se lleva tres cajas de bombones a un euro cada uno. Que los pruebe me dicen.
La vecina se va.
Y Cele y yo nos damos las gracias mutuamente por el ratito que hemos pasado.
Y yo que no sabía porque había entrado allí, no al principio, al menos, me llevo una caja de bombones, un ratito y una botella de vino de pagés, sin nada artificial, me dice, como su historia pienso.

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